Desde lo más alto del andamio que
encierra a la iglesia de Santa María la Nueva, en Zamora, se pueden comprobar
con facilidad los daños que el tiempo (el meteorológico y el cronológico) han
causado en los muros del edificio. Solo hay que pasar la mano por las piedras
para que empiecen a caer en cascada minúsculos granos. “¿Impresiona, verdad?”,
pregunta el arquitecto Fernando Pérez, director técnico delproyecto Zamora Románica, que tras
cuatro años de trabajos encara el final, previsto para octubre, de la
rehabilitación de 22 iglesias levantadas en el siglo XII.
Casi 900 años después de que
estos templos se erigieran, la fundación Rei Afonso Henriques (FRAH), institución hispanolusa nacida en 1994, se ha
encargado de que el románico zamorano brote de nuevo con un plan promovido por
la Junta de Castilla y León —que ha puesto el dinero, casi seis millones de
euros—, y que ha contado con la colaboración del Ayuntamiento y el Obispado de
la ciudad. En esta iniciativa ha trabajado un equipo de arqueólogos,
historiadores, restauradores… unas 200 personas entre 2008 y 2012.
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